La primera hora de la mañana es el timón del día. Sólo un pequeño pensamiento positivo por la mañana puede cambiar todo el día. Arriba al amanecer, la frescura de rocío de la hora, el éxtasis matutino de los pájaros, el milagro diario del amanecer, puso su corazón en sintonía, y le dio el bálsamo más curativo de la naturaleza. Tan bien era la mañana, excepto por una racha de viento aquí y allá que el mar y el cielo parecían todo un tejido, como si las velas estuvieran atascadas en lo alto del cielo, o las nubes hubieran caído en el mar.


